Adentrarse
en Foz es hacerlo en un entorno turístico por excelencia. Oteando
desde los privilegiados miradores de A Frouxeira o el Pico
da Lebre,
divisaremos buena parte de sus magníficas playas como A
Rapadoira,
Llás, Peizás y Pampillosa; aparte existen otras playas
como Fondás, Arealonga, Polas, Xuncos y Areoura.
A Rapadoira,
en pleno casco urbano y dotada de completos servicios, paseo circundante
y galardonada repetidamente con la Bandera Azul de la UE. Podemos
igualmente disfrutar de la placidez de las áreas recreativas
del río Ouro, o del Obispo
Santo, en cuya romería se
rememora la leyenda del hundimiento de las naves normandas, milagro
atribuido en el siglo IX a San Gonzalo, que tenía su sede
en la iglesia de San Martín de Mondoñedo, monumento
todavía emblemático de A Mariña, de origen prerrománico
con interesantísimas pinturas, capiteles, canecillos y antipendio,
y en cuyas inmediaciones se encuentra A Fonte
de Zapata con leyendas
de curaciones.
Igualmente
son referencia obligada los puertos de Foz y Nois; el
Ollo do Mar; el Pico de Cornería; el castro
celta de Fazouro;
el Torques do Cú do Castro; A
Pena do Altar, destinada a usos
druídicos; las iglesias de San Julián de Nois,
la cual se afirma que se asienta sobre restos de una factoría
fenicia, o la de Cangas, en cuyas inmediaciones se encontraron osamentas
de grandes proporciones que hicieron pensar enana raza de gigantes.
A todo esto hay que añadir la moderna y variada oferta hostelera
y gastronómica, dos campings de reciente apertura situados
en las inmediaciones de la costa, una amalgama de rutas e itinerarios
turísticos, senderismo y la tradicional hospitalidad de sus
habitantes, circunstancias que han convertido a Foz en destino estival
para un cada vez mayor número de visitantes.