O Vicedo, límite occidental de A Mariña
con la provincia de A Coruña, ocupa una privilegiada situación
geográfica entre las rías de O Barqueiro y Viveiro.
Entorno natural por excelencia, a los agrestes acantilados de gran
belleza como la Punta do Embarcadoiro suceden playas de fina y blanca
arena como Xilloi, San Román, Abrela, Areagrande, Tixoso,
Do Castro, Fomento y Arealonga.
Núcleo veraniego muy concurrido, su recoleto pero febril puerto
sirve de estación intermedia entre la Isla
Coelleira, paraje
natural que da cobijo a gran cantidad de aves migratorias y abundante
flora y donde los templarios tuvieron morada hasta el siglo XIV,
y la Isla de San Martiño, ocupada hasta el siglo XV por otro
monasterio y situada en un caprichoso meandro de la desembocadura
del río Sor.
Labores agrícolas
y artesanas, marisqueo y un floreciente turismo ocupan fundamentalmente
a las afanosas y hospitalarias gentes de O Vicedo, quienes siguen
preservando con orgullo el legado de sus ancestros como el castro
de Suegos, la Pena
de San Vidal, la
ojival iglesia de Cabanas, la de Riobarba de
la que se dice mandó construir
Fernán Pérez de Andrade a finales del XIV, el templo
de San Estebo do Val.
O Vicedo también
se asocia con los puentes que sirven de divisoria entre las dos provincias hermanas,
sobre el cauce del Sor, sobre todo con el de hierro, de avanzada ingeniería
que data de 1901. Pero no hay que olvidar el “Ponte do Porto” en
As Negradas, cuyos cimientos algunos atribuyen a
los romanos, ni las casas blasonadas de Alexos y
de O
Pereiro, bella muestra de la
arquitectura popular de este rincón privilegiado de A Mariña
que es imprescindible conocer.